Todos conocemos la existencia de los derechos humanos. Pondré algunos de ellos:
1. Derecho a la igualdad.
2. Prohibición de la discriminación.
3. DERECHO A LA VIDA
4. Prohibición a la esclavitud.
5. Prohibición a la tortura.
Estos son los que más me interesan por ahora. También existen los derechos de los animales. Y yo me pregunto, ¿por qué no se cumplen estos segundos? Si los derechos humanos son sagrados. El mero hecho de ser diferentes, tener capacidad para hablar, para pensar (que lo siento pero yo creo que los animales también piensan y son inteligentes), todo esto, ¿nos hace mejores? ¿Nos da el derecho de acabar con la vida?
Este tema surgió cuando estaba viendo un programa de animales (Veterinario al rescate). Una pareja llamó al programa porque tenían una serpiente venenosa en el patio trasero (no recuerdo el nombre de esta ahora). El programa capturó al animal y lo encerraron en un terrario, bastante pequeño en mi opinión, para ordeñarle el veneno cada 15 días y así crear antídotos. Había muchas otras serpientes. "Es por el bien de la humanidad" "El mal de unos pocos por el bien de muchos" Tengo oído estas frases o similares. Pero, ¿alguien le ha preguntado a esos animales si quieren estar en cautiverio? (Ahora es cuando pensáis que estoy loca). ¿Por qué no se usan humanos para hacer pruebas de medicamentos y experimentos? Porque vale, los humanos no tenemos veneno como las serpientes, pero estoy segura que hay personas enfermas (no me refiero mentalmente) que se ofrecerían voluntarias para ello a cambio de dinero o simplemente para intentar buscar una cura para dicha enfermedad. Pero claro, iría en contra de sus derechos y a la gran mayoría le da igual lo que les pasen a los animales.
Y a los animales, ya que los tienen encerrados ya podían darle un lugar decente para vivir, que en una caja pequeña. A las serpientes, por ejemplo, ponerles un terrario más grande con ramas y hojas y que les soltasen bichos vivos para que los cazasen.
Todos los experimentos que hacen con los animales... Solo para sentirse dios. Como la creación del ligre (cruce de león y tigresa) me indignan.
Se me ocurren muchos ejemplos para demostrar mi teoría, si ahora os hablo de comer bebés, os pareceré un monstruo, sería una locura, para meterme en la cárcel, sin embargo, puedo matar a un perrito a patadas que no me hacen nada. Podemos oír las formas de matar a un cerdo sin alterarnos pero si el sujeto es un humano, eres un asesino psicópata. ¿Alguien lo ha mirado de esta forma?
Todo esto sólo ha sido mi opinión personal, a continuación, pondré noticias reales que he encontrado por ahí, noticias que me sacan de mis casillas y me hacen doler algo dentro de mí:
Tras el revuelo creado en las redes sociales se logró llamar la atención de las autoridades egipcias, algo nunca visto hasta el momento y calificado como victoria por los defensores de los derechos de los animales de la zona. (Victoria mis ******s, deberían haber sido más justos)
La fiscalía mantiene detenidos a los hombres a espera de una investigación sobre la acusación de un animal doméstico sin causa, algo prohibido por la legislación egipcia.
Al parecer los tres hombres tuvieron una pelea con el dueño del perro y durante el altercado el animal mordió a uno de ellos. (Lo que me parece lógico, sólo quería defender a su amigo).
Más tarde los hombres exigieron que el propietario les entregase al perro. Luego encadenaron al animal a una farola y cuchillos en mano lo apuñalaron hasta la muerte mientras decenas de personas veían la escena sin intervenir, sólo algunos pedían misericordia para el animal.
Desgraciadamente, según un experto en leyes, los tres acusados se podrían enfrentar a una pena máxima de seis meses de cárcel en caso de ser juzgados y condenados.
Me está hirviendo la sangre. Pocesemos la noticia, tres hombres han pegado a uno solo, el perro defendió a su amigo y muere por ello. Y a los hombres, sólo los condenan a 6 meses de cárcel como máximo. También hubo otra noticia parecida, unos niños-adolescentes han matado a un perro vagabundo con petardos.
Esto sólo hace que pierda mi creencia en la humanidad una vez más. Las personas se paran a mirar las torturas, las peleas, ya sean humanos o animales pero no se implican ello, no llaman a la policía. Y mi rabia, mi dolor, sólo aumentan, al igual mis ganas asesinas hacia esa escoria de gente, que son peores que los animales.
Creo que ya me he indignado suficiente por hoy. Espero, sinceramente y de corazón, no volver a escribir nada parecido, porque eso significaría que este mundo me decepciona aún más cada día que pasa.
¿Vosotros que opináis? Decírmelo en los comentarios.
Estas son las memorias de una joven solitaria que esconde en el café con leche las palabras que teme pronunciar en voz alta. La otra, esconde su amor por la poesía, los animales, la ortografía y la gramática. Dos solitarias y un único camino: la resignación
domingo, 24 de mayo de 2015
Yui
Esta es una historia que surgió en un día de aburrimiento. Se suponía que sólo sería una pequeña descripción de una chica imaginaria, pero terminé por continuarla un buen rato. Este es el primer trozo, a ver que os parece:
Su pelo es negro azabache, largo, liso, pesado y espeso. Le llega hasta la cadera. Sus ojos son de un color verde esmeralda ligeramente rasgados. Sus labios, pinceladas finas y rosas sobre su pálido y delicado rostro que se asemeja a la porcelana. Su estatura es de un metro sesenta y cinco. Su cuerpo es delgado, estilizado, proporcionado, ágil y flexible.
Una chica perfecta de 16 años con una media intacta de 10 en clase. O al menos, eso parece.
Pero no tiene sentimientos. Nunca ha amado, ni odiado. Tampoco alzado el tono. Siempre habla en uno medio con una linda voz, pero sin expresión. Tampoco sabe actuar para tapar esto.
Yui lleva 12 años sin llorar. Y nunca ha sonreído. Mataron a su familia ante sus ojos cuando tenía 4 años. A todos menos a su hermana Nori. Ella murió a manos de Yui dos años después. Ellos la tenían encerrada en una habitación. Le hacían toda clase de experimentos, torturas. Yui no pudo soportarlo más y le clavó un cuchillo en el cuello. Su hermana murió con una sonrisa dando las gracias.
§
Es un día normal en Akitania, el sol azul eléctrico brilla con fuerza sobre un cielo blanco sin nubes.
Roberto Gómez, 30 años, jefe de la mafia akitense. Controla el tráfico de "laboru", una droga que fomenta la inteligencia y perfecciona la condición física. Pero cuando tomas la quinta dosis, mueres. Por eso conviene borrarlo del mapa. Así que, los jefes de Yui le han encomendado esta tarea a la joven.
Yui lleva su pelo recogido en dos moños. Viste una camiseta blanca de manga corta, unos shorts vaqueros y botas negras que le llegan poco más arriba de los tobillos. La chica es incapaz de salir de casa sin sus botas. También lleva un bolso negro cruzado su cuerpo.
La joven acelera su paso al verlo. Yui llega hasta el hombre de pelo negro corto que viste vaqueros y una camisa blanca.
- Hola- dice el hombre con una sonrisa.
- Hola, siento llegar tarde -la voz de Yui suena casi robótica.
- Descuida, sólo han pasado dos minutos.
La joven no respondió, pero a ella sí que le importaba la puntualidad.
- ¿A dónde vamos?
-¿ Por qué no vamos a mi piso?- preguntó con voz seductora.
-Vale.
"Por fin" Pensó Yui. No le gustaba nada tratar con personas. Y le resultaba complicado seducir hombres, dado a la falta de su expresión. Pero con su belleza y sus palabras, tarde o temprano, terminada seduciendo a la presa.
Llegaron a uno de los pisos del hombre.
Él cerró la puerta y sonrió acercándose a Yui agarrándola por la cintura. Le daba asco. Pero estaba acostumbrada. Roberto se inclinó y besó a la joven cerrando los ojos. Ella siguió el beso con los ojos abiertos mientras colaba su mano en el bolso sacando una daga que hundió en la espalda del hombre que abrió los ojos con sorpresa. Yui se deshizo de su abrazo y desclavó el arma para volvérsela a clavar en el corazón. El cuerpo de Roberto cayó inerte sobre suelo.
"Objetivo eliminado" dijo con la mente. (No necesitas hablar para comunicarte con el becimo).
"¿Qué hago con el cuerpo?"
"¿Tiene tu ADN?" Preguntó su interlocutor.
"Sí"
El hombre soltó una expresión de fastidio.
"Quédate ahí, mando a Mauri y a Jaco para que se deshagan del cuerpo".
§
§
sábado, 23 de mayo de 2015
A mi heroína
Sé que mi infancia no habría sido igual sin tu apoyo. Tú nos enseñaste el valor de las insignificantes y diminutas cosas que nos rodeas, pese a no tener la obligación de hacerlo, después de todo podrías haberte limitado a ser una tía paterna del montón, pero no lo hiciste. Al contrario, cuidabas de nosotras los viernes, nos enseñabas a apreciar el mundo y a las personas, sin perder la esperanza en ellas. Aunque el cáncer te impidiera hacer mucho más, salías de la quimioterapia por las mañanas y nos recogías para llevarnos a merendar a cualquier lugar, no importaba donde, simplemente merecía la pena por observar tu sonrisa luchadora y por degustar tus infinitas comidas en las que pasabas horas decorando, tampoco te importaba mucho cuántas.
Cuando el cáncer aumentó,no pudiste seguir saliendo de casa tantas veces como hubieras querido, pero aún así luchabas por no tener que tumbarte en la cama sin poder moverte. En estos últimos años seguías manteniendo tu espíritu luchador y tus ansias por aferrarte a la vida, enseñándome que ni un simple cáncer te puede parar si tú se lo impides, lástima que cuatro sí lo hagan...
En un día como hoy, hace un año, te despediste de todos mostrando en esa última semana tu mejor sonrisa y conversando con nosotros sobre cualquier estupidez como si no estuviera ocurriendo nada malo, al fin y al cabo querías dejar claro que aquel no era un simple adiós.
Tú me enseñaste a crecer, a pensar, a amar la vida... a ser yo.
Por todo lo
que has sido y lo que eres en nuestro recuerdo, por todas las lecciones de vida que hemos aprendido gracias a ti y por tu fuerza, valor y cariño, quiero decirte que, si bien no sé si estás en tu cielo, en otra dimensión o si has dejado de existir definitivamente, te doy las gracias por todo lo que has hecho por mí. Espero llegar a ser la persona que querías que fuera y que con suerte consiga parecerme a ti, por difícil que pueda parecerme ahora.
Mi vida ha dejado de tener el mismo sentido desde tu partida, pero espero ser lo suficientemente fuerte como para aceptar que esto no es un sueño, si no la vida real, y que hay que seguir luchando te guste o no lo que pase. Al fin y al cabo, esto es lo que tu hiciste.
Hoy, 1 año después, te prometo que lo intentaré.
martes, 19 de mayo de 2015
Un café, por favor
He de confesar que no me sentí del todo cómoda haciéndolo ya que, bueno, nunca antes se lo había pedido a nadie. Jamás llegué a pensar que llegaría aquel momento a mi vida. Siempre supuse que moriría sola y rodeada por miles de gatos a los que tiraría al a cara de mis vecinos mientras murmuraba palabras extrañas en un idioma inventado por mí, algo por el estilo de la loca de los gatos de los Simpsons.
Llegó el momento. Me acerqué un lunes de abril a su cafetería, me encaminé hacia ella, esperé a que terminara de atender a los últimos clientes y, antes de darle tiempo para enfocar su preciosa vista en mi tembloroso rostro y sonreírme al tiempo que agarraba su café con leche entre las manos, se lo propuse:
_ ¿Quieres... salir... con alguien como yo?
Me miró sorprendida. No sabía interpretar si eso era una buena o mala señal. Al rato decidí verlo negativamente: no estaba dispuesta a aguantarme y no lo decía por educación, estaba claro.
Con los ánimos por el suelo me volteé silenciosamente mientras caminaba con pasos lentos pero decididos hacia la entrada, por siempre convertida en salida.
_¡Espera!. me llamó.-¿No me vas a dar tiempo a responder?
¿Estaba dispuesta a escucharlo de su misma boca? De todas formas, ¿Me afectaría más? Probablemente no.
Me giré de nuevo y la miré. Esta vez sonreía.
_Sí, me gustaría salir con alguien como tú- contestó.
Durante varios segundos me quedé de piedra. Definitivamente, los "siempre" pueden durar menos de un minuto.
En todo lo que llevo de vida no recuerdo ningún momento en que hubiera sido tan feliz como en aquel. Puede que cuando me regalaron el barco de Peter Pan, seguramente no.
Era feliz. Feliz... ¡Qué sentimiento tan extraño!Era tan irreal...
Ojalá me hubiera durado más tiempo, aunque supongo que me merecía que me clavaran el puñal por la espalda, por ingenia, por ilusa.
La puñalada me ha abierto los ojos.
Llegó el momento. Me acerqué un lunes de abril a su cafetería, me encaminé hacia ella, esperé a que terminara de atender a los últimos clientes y, antes de darle tiempo para enfocar su preciosa vista en mi tembloroso rostro y sonreírme al tiempo que agarraba su café con leche entre las manos, se lo propuse:
_ ¿Quieres... salir... con alguien como yo?
Me miró sorprendida. No sabía interpretar si eso era una buena o mala señal. Al rato decidí verlo negativamente: no estaba dispuesta a aguantarme y no lo decía por educación, estaba claro.
Con los ánimos por el suelo me volteé silenciosamente mientras caminaba con pasos lentos pero decididos hacia la entrada, por siempre convertida en salida.
_¡Espera!. me llamó.-¿No me vas a dar tiempo a responder?
¿Estaba dispuesta a escucharlo de su misma boca? De todas formas, ¿Me afectaría más? Probablemente no.
Me giré de nuevo y la miré. Esta vez sonreía.
_Sí, me gustaría salir con alguien como tú- contestó.
Durante varios segundos me quedé de piedra. Definitivamente, los "siempre" pueden durar menos de un minuto.
En todo lo que llevo de vida no recuerdo ningún momento en que hubiera sido tan feliz como en aquel. Puede que cuando me regalaron el barco de Peter Pan, seguramente no.
Era feliz. Feliz... ¡Qué sentimiento tan extraño!Era tan irreal...
Ojalá me hubiera durado más tiempo, aunque supongo que me merecía que me clavaran el puñal por la espalda, por ingenia, por ilusa.
La puñalada me ha abierto los ojos.
lunes, 18 de mayo de 2015
Un café,por favor
En fin, supongo que tendré que retornar a mi historia, ya que si alguien está leyendo esta "carta" o " no carta" dudo mucho que le interesen mis divagaciones sentimentales.
Como decía, aquel no fue nuestro único encuentro. Solía ir cada dos o tres días a tomar aquel exquisito café del que me hice fangirl. Mientras ella atendía a los cada vez más abundantes clientes, yo permanecía sentada en frente observando cada uno de sus movimientos: cogía una taza, la llenaba de café recién molido y lo complementaba con un curasán relleno de chocolate para ofrecérselo a las parejas que habían sacado a sus hijos a pasear mientras a estos les entregaba un helado de varios sabores, o agarraba unas latas de los estantes superiores para tendérselas a los estudiantes necesitados de bebidas energéticas, o preparaba algo para picar a los varones que se reunían allí para ver cualquier partido de fútbol lejos de sus alocadas esposas.
Yo la admiraba por todo el trabajo que hacía.Parecía ser la única empleada del local debido a que se encargaba ella sola de absolutamente todo, mañanas y tardes. No había día que descansara: ni festivos, ni fines de semana... Entraba a trabajar a las nueve de la mañana y salía a las diez de la noche, por lo que no tenía fuerzas para salir conmigo. También tenía un pequeño descanso para comer en el trabajo, pero apenas duraba unos veinte minutos. Nunca en mi vida había visto a alguien a quien explotaran tanto físicamente en el trabajo y no se lamentara de ello, al contrario, disfrutaba de cualquier pequeño detalle sin esconder su brillante sonrisa, como si no se viera afectada por los síntomas del cansancio.
Confieso que en un principio me molestaba la idea de no poder verla más a menudo, pero pronto entendí que debía darme igual verla en una cita en un restaurante barato que en el bar preparando cafés. Yo la quería pese a las circunstancias,o supongo que sí lo hacía, pero ella no parecía sentir lo mismo en un principio.
Durante un tiempo me derrumbé, pensando que no íbamos a llegar a ninguna parte, pero con el tiempo vislumbré algún atisbo de amor en sus azules ojos, y eso me hizo feliz, me sentí recompensada.
A partir de aquel instante ya no estuve dispuesta a esperar más, necesitaba proponérselo.
miércoles, 13 de mayo de 2015
Por qué no me gusta ir al cine
Por si la indigación de ayer no hubiera sido suficiente para acabar la semana, hoy he decidido acercarme al cine para aprovechar que era la " fiesta del cine" y que las entradas salían más rentables. En un principio parecerá que todo ha sido genial y que no ha habido ningún problema, sin embargo, yo no puedo decir lo mismo:una vez hube elegido una película para ver, (Los Vengadores), me senté en la butaca y allí permanecí unas dos horas.
No voy a pararme sobre si me gustó o no la película ya que acabo de escribir la crítica en mi otro blog, os dejo aquí el enlace por si tenéis curiosidad: http://bookswelcometowonderland.blogspot.com.es/
Sí os contaré lo más indignante de esas dos horas:
¿Sabéis la típica persona que no para de dar el coñazo en el cine? Pues en mi caso, esos hijos de puta eran unos niños bastante mayorcitos que estaban sentados detrás de mí y que no paraban de patalear en mi asiento, de comentar todas y cada una de las conversaciones de la película a gritos y, por si no fuera ya bastante tortura con esto, de tirarme palomitas encima.
Yo, amigos míos, me considero una persona muy paciente, pero eso ya fue la gota que colmó el vaso. Si llegáis a ver como me puse...
Mucha gente me ha preguntado a lo largo de mi vida por qué no me gusta ir al cine. Quiero dejar claro que no es porque sea una amargada o porque no me guste ver películas en la pantalla grande, como muchos piensan, si no porque no le veo nada productivo tentar a la suerte en lo que se refiere a los espectadores que te rodean, es decir, si putean a los demás o no. Segundo, hay que tener en cuenta que no es que sea especialmente barato, porque te puedes dejar el sueldo del mes si además decides comprar palomitas y una cocacola. Y tercero, no me agrada gastar mi dinero en películas que no me llaman la atención, y es que ultimamente no estrenan ninguna que diga: " la quiero ver en el cine", si no que pienso:" esa para ver el domingo en el sofá mientras hago la siesta puede estar bien..." Y es que en estos últimos tiempos el cine ha bajado de calidad un montón, ya no hay ninguna que llame mi atención por encima de las demás. Únicamente estoy llendo a ver las de acción y no porque sea una gran fan , si no porque me parecen las más decentes.
En conclusión: el cine de hoy en día no aporta nada que valga la pena. Podrían pensar un poquito en la gente y hacer cosas más amenas y originales, por favor...
Y como moraleja para acabar esta indignación, ya que no se me ocurre nada más que decir, pues diremos lo siguiente: si alguna vez os encontráis rodeados de personas que dan el coñazo en medio de una película del cine, no resistáis el impulso de meterle un puñetazo en toda la boca a ese cabrón, ya que parece ser que muchos no aprenden educación de otra forma, aunque se traten de niños.
No voy a pararme sobre si me gustó o no la película ya que acabo de escribir la crítica en mi otro blog, os dejo aquí el enlace por si tenéis curiosidad: http://bookswelcometowonderland.blogspot.com.es/
Sí os contaré lo más indignante de esas dos horas:
¿Sabéis la típica persona que no para de dar el coñazo en el cine? Pues en mi caso, esos hijos de puta eran unos niños bastante mayorcitos que estaban sentados detrás de mí y que no paraban de patalear en mi asiento, de comentar todas y cada una de las conversaciones de la película a gritos y, por si no fuera ya bastante tortura con esto, de tirarme palomitas encima.
Yo, amigos míos, me considero una persona muy paciente, pero eso ya fue la gota que colmó el vaso. Si llegáis a ver como me puse...
Mucha gente me ha preguntado a lo largo de mi vida por qué no me gusta ir al cine. Quiero dejar claro que no es porque sea una amargada o porque no me guste ver películas en la pantalla grande, como muchos piensan, si no porque no le veo nada productivo tentar a la suerte en lo que se refiere a los espectadores que te rodean, es decir, si putean a los demás o no. Segundo, hay que tener en cuenta que no es que sea especialmente barato, porque te puedes dejar el sueldo del mes si además decides comprar palomitas y una cocacola. Y tercero, no me agrada gastar mi dinero en películas que no me llaman la atención, y es que ultimamente no estrenan ninguna que diga: " la quiero ver en el cine", si no que pienso:" esa para ver el domingo en el sofá mientras hago la siesta puede estar bien..." Y es que en estos últimos tiempos el cine ha bajado de calidad un montón, ya no hay ninguna que llame mi atención por encima de las demás. Únicamente estoy llendo a ver las de acción y no porque sea una gran fan , si no porque me parecen las más decentes.
En conclusión: el cine de hoy en día no aporta nada que valga la pena. Podrían pensar un poquito en la gente y hacer cosas más amenas y originales, por favor...
Y como moraleja para acabar esta indignación, ya que no se me ocurre nada más que decir, pues diremos lo siguiente: si alguna vez os encontráis rodeados de personas que dan el coñazo en medio de una película del cine, no resistáis el impulso de meterle un puñetazo en toda la boca a ese cabrón, ya que parece ser que muchos no aprenden educación de otra forma, aunque se traten de niños.
Malditos médicos...
Ayer me ha ocurrido algo sorprendentemente indignante que iba a comentaros pero que al final no tuve tiempo, por lo que he decidido hacerlo ahora:
Desde hace unos cuantos meses tengo un quiste encrestado en el ojo. Para los que no lo sepáis, un quiste es un bulto de grasa situado en el párpado inferior. En un principio creía que se trataba de un orzuelo ya que eso fue lo que me dijo una farmacéutica antes de recomendarme una pomada. Tuve que echármela durante una semana, pero no resultó efecto. Más tarde fui al ambulatorio y la doctora me recitó la misma pomada pensando que se trataba del orzuelo. Como supondréis, tampoco funcionó. Entonces, volví y me mandó al hospital para que un especialista me lo extrayera, entendiendo ya que se trataba de un quiste.
Entonces, ayer fui como me habían dicho, pensando que en unos 5 minutos ya me lo habrían extraído, y cuan graciosa es la vida que, nada más entrar en el despacho, el oftalmólogo me empezó a mirar la vista. Yo estaba anonadada, ya que no entendía a qué venía aquello. Le informé de que llevaba gafas, solo que las había olvidado en la mochila del instituto ( típico de mí). Él asintió y continuó examinándomela. Al rato, me miró con unas luces o algo por el estilo el ojo más de cerca. Supuse que estaba mirando el bulto y que estábamos progresando, después de todo podría ser que la parte en la que me observaba la miopía estuviera incluida de alguna forma en la operación, aunque me extraña.
Una vez acabó, me dijo:
- Tienes un quiste encrespado. Te anotaré para que acudas a la cirugía, entrega esta hoja en la planta baja y ellos te dirán lo que hacer a continuación.
Me quedé sin palabras, totalmente estupefacta. Es decir, yo ya le había dicho lo que la doctora me dijo que era, e incluso ella le escribió en un informe que debí entregarle. Entonces, ¿para qué sirvieron las pruebas que me hicieron la otra vez si fueron las mismas? He perdido un día completo en una estupidez enormísima.
Y por si fuera poco, la mujer del mostrador me comunica que no me pueden decir por ahora cuando debo volver, que me llamarán en cualquier momento ( osea, en idioma médico significa dentro de un año o dos).
En resumen, tengo que añadirme a una inmensa cola de operaciones cuando a mí solo me tienen que reventar un bulto de grasa, acción que durará menos de 3 minutos. ¿Estamos locos? ¿Cómo pueden ser tan hijos de puta los médicos? Vale que no es nada grave, pero repito que tardan poquísimo tiempo en hacerlo , además, es una operación tan simple que hasta me la podrían hacer en el ambulatorio, así va España...
A este paso moriré con un quiste encrestado en el ojo...
Desde hace unos cuantos meses tengo un quiste encrestado en el ojo. Para los que no lo sepáis, un quiste es un bulto de grasa situado en el párpado inferior. En un principio creía que se trataba de un orzuelo ya que eso fue lo que me dijo una farmacéutica antes de recomendarme una pomada. Tuve que echármela durante una semana, pero no resultó efecto. Más tarde fui al ambulatorio y la doctora me recitó la misma pomada pensando que se trataba del orzuelo. Como supondréis, tampoco funcionó. Entonces, volví y me mandó al hospital para que un especialista me lo extrayera, entendiendo ya que se trataba de un quiste.
Entonces, ayer fui como me habían dicho, pensando que en unos 5 minutos ya me lo habrían extraído, y cuan graciosa es la vida que, nada más entrar en el despacho, el oftalmólogo me empezó a mirar la vista. Yo estaba anonadada, ya que no entendía a qué venía aquello. Le informé de que llevaba gafas, solo que las había olvidado en la mochila del instituto ( típico de mí). Él asintió y continuó examinándomela. Al rato, me miró con unas luces o algo por el estilo el ojo más de cerca. Supuse que estaba mirando el bulto y que estábamos progresando, después de todo podría ser que la parte en la que me observaba la miopía estuviera incluida de alguna forma en la operación, aunque me extraña.
Una vez acabó, me dijo:
- Tienes un quiste encrespado. Te anotaré para que acudas a la cirugía, entrega esta hoja en la planta baja y ellos te dirán lo que hacer a continuación.
Me quedé sin palabras, totalmente estupefacta. Es decir, yo ya le había dicho lo que la doctora me dijo que era, e incluso ella le escribió en un informe que debí entregarle. Entonces, ¿para qué sirvieron las pruebas que me hicieron la otra vez si fueron las mismas? He perdido un día completo en una estupidez enormísima.
Y por si fuera poco, la mujer del mostrador me comunica que no me pueden decir por ahora cuando debo volver, que me llamarán en cualquier momento ( osea, en idioma médico significa dentro de un año o dos).
En resumen, tengo que añadirme a una inmensa cola de operaciones cuando a mí solo me tienen que reventar un bulto de grasa, acción que durará menos de 3 minutos. ¿Estamos locos? ¿Cómo pueden ser tan hijos de puta los médicos? Vale que no es nada grave, pero repito que tardan poquísimo tiempo en hacerlo , además, es una operación tan simple que hasta me la podrían hacer en el ambulatorio, así va España...
A este paso moriré con un quiste encrestado en el ojo...
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